La voz de la Vuelta a España|De Vuelta Con Nieves #10

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Hoy te presento una figura muy especial en las etapas de la Vuelta. Su voz anima las salidas y llegadas de cada una de las etapas desde hace más de 18 años. Él es Juan Mari Guajardo, la voz de la Vuelta a España.

Speaker de La Vuelta a España.

Su voz es inconfundible en el ciclismo en España y en la Vuelta concretamente, 18 años de ‘speaker’ contando las andanzas del pelotón por toda la geografía. Es Juan Mari Guajardo, en cada etapa anima la línea de salida y las llegadas de la carrera de la Vuelta a España, de la que Retto es la tienda online oficial.

Juan Mari Guajardo debuta en la salida de Lisboa de 1997.

El ciclismo es su trabajo, pero también su pasión. Un idilio que comenzó desde muy pequeño.

“Mi padre fue periodista en los años 80. Él trabajaba en Reynolds, pero colaboraba con medios de comunicación. Cubría mucho ciclismo y pelota. Yo le acompañaba y le ayudaba. Le escribía cómo iba la carrera, recogía a los invitados para que fueran entrevistados, en una ocasión me llevó al Tour de Francia. Entonces me enamoré de este deporte”

Señala Guajardo, que con el paso de los años fue preparándose para su futuro.

“Me dijeron que pronto se iba a necesitar a alguien como ‘speaker’ y entonces comencé a prepararme. Primero cubría carreras de categorías inferiores, pero me valían para ir cogiendo experiencia. Mi primera vez como ‘speaker’ fue en el Gran Premio de Llodio y. Posteriormente me llamaron de la Vuelta, me preguntaron si me atrevía. Mi primer recuerdo es que estaba en una nube. Era todo enorme, como sonaba la megafonía, la dimensión que tenía la carrera, el gran número de gente que la seguía… Siguieron confiando en mí y empecé a hacer más carreras. Así llegamos hasta hoy, que en los tiempos que corren no está nada mal”, reconoce.

En tantos años, Juan Mari ha vivido momentos de mucha alegría y de tristeza. Su optimismo natural le hace quedarse con los buenos recuerdos, aunque reconoce la dureza de algunas situaciones. “Lo más duro es cuando tienes que hacer un minuto de silencio. A mí no se me puede quebrar la voz porque tengo que estar en primera línea. Hay momentos malos, pero me quedo con lo bueno, con las alegrías: cuando te regalan un maillot ciclismo, que seas el elegido para hacer la despedida de algún corredor, como me pasó con Óscar Freire, que te den un abrazo cuando ganan porque les conoces desde junior, que los padres te saluden… Es un trabajo agradecido”, revela Guajardo, que en esta Vuelta a España, como es habitual, está acompañado por su hermana Mónica, que en ocasiones también trabaja con la organización de la prueba.

El ciclismo le ha llevado a Guajardo a vivir intensamente cada etapa en la que ha sido partícipe, pero Juan Mari recuerda una con especial afecto. “Todos los días son especiales, siempre hay algo con lo que quedarse: el día que ves a un corredor llorar de frustración, de alegría, de tristeza… Aquella ocasión en la que un ciclista se derrumbó extenuado por el cansancio antes de salir al podio, las bromas de gente como Oscar Pereiro, JuanMa Gárate o Juan Antonio Flecha entre otros, los nervios de los debutantes, aquella vez que Marcel Wust llegó con espuma de afeitar en la cara y no se había dado cuenta… Pero hay un día especial para mí y ese fue cuando la Vuelta a España arrancó desde Pamplona. Estaba en mi casa, con mi gente, ganó Movistar –el equipo de la tierra- y cuando entró en la plaza de toros de Pamplona Miguel Indurain arranqué a cantar junto a las 7.000 personas allí presentes el ‘¡Indurain Indurain!’ que coreábamos de pequeño. Ese día se me puso la piel de gallina”, confiesa.

Su amabilidad y su forma de ser han calado entre los ciclistas, que le guardan especial afecto. Una complicidad que es recíproca por su parte. “Para mí todos los ciclistas son especiales. Cuando empecé en este trabajo me dijeron que me centrará en los importantes, pero para mí todos tienen el mismo valor”, cuenta sin tapujos.

El trabajo de ‘speaker’ va más allá de las horas que se pasa micrófono en mano animando al público en la línea de salida o llegada. “Detrás hay mucho esfuerzo y mucho estudio. Tengo un cuaderno escrito a mano con los logros y detalles personales de cada corredor. Ahora te los podría recitar de memoria, me basta con ver su cara para saber que han ganado, con quien han corrido, si han tenido alguna lesión grave… Ese trabajo no se ve, pero es necesario para mi día a día”, admite la voz de la Vuelta. Una voz que es la encargada de animar al público en cualquier situación: haga frío, llueva o el calor atenace a los presentes, como ocurrió en los primeros días de esta Vuelta a España. “Hay veces que basta con saludar para que el público empiece a animar, otras en las que hay que pinchar un poco y buscar su complicidad. Por ejemplo, en los últimos años lo habitual es que se coree más, pero se aplauda menos porque nadie quiere soltar el móvil y dejar de hacer fotos o grabar vídeos. Pero como en todas las profesiones hay días más fáciles y otros más complicados”, finaliza.

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