Experiencia Specialized RockHopper

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¿Quién no ha deseado levantarse el día de su cumpleaños o unas navidades y tener la primera MTB de “mayores”?

¿Quién no ha soñado que esta fuera una Specialized?

Cuantas pedaladas en el parque, montaña y paseos hemos dado con aquellas primeras bicicletas esperando el momento de poder dar el salto a nuestra primera bicicleta de verdad: una bicicleta que apareciera en las revistas y que estuviera en las copas del mundo.

Disculpad, con las ansias de contaros nuestra experiencia no nos hemos presentado: Somos Ernest y Julio, miembros del equipo de venta Retto y aparte de trabajar juntos, nos une la experiencia que ambos tuvimos, empezando nuestra afición al ciclismo con la Rockhopper de la S rasgada. Y sí, os aseguramos que, desde hace unos meses con la incorporación de Specialized a nuestro catálogo, nos cuesta dormir por las noches.

Podemos afirmar con total convencimiento que la Specialized Rockhopper es aquella bicicleta con la que pasamos a convertirnos en auténticos ciclistas.

DESCUBRE LA ROCKHOPPER EN RETTO

Nuestras experiencias con la Rockhopper:

Con 12 (Julio) y 14 años (Ernest) la Rockhopper era el regalo de cumpleaños soñado desde siempre. 

En mi caso (Julio), recuerdo perfectamente la primera vez que tuve claro que la necesitaba.

Justo volvía de un campamento de ciclismo en el cual el último día, disputamos una competición de nuestra comunidad. 

Con una bicicleta digamos que “infantil”, con horquilla rígida y más que amortizada con los años,  me planté en primera línea de la parrilla más chulo que un 8 dispuesto a demostrar que lo importante es el indio y no la flecha. 

Recuerdo pedalear con todas mis fuerzas durante las 4 vueltas y casi 40 minutos de carrera hasta finalmente llegar por los pelos en una ansiada 3ª posición. 

Una vez recuperado del esfuerzo y con aire en los pulmones de nuevo, le dije a mi padre: 

“Papá, ya has visto que son las piernas y no la bici, pero yo quiero una bicicleta más agradecida”. Quería una bicicleta que me diera unas sensaciones de competición, de rendimiento.

Pasaron unos meses y seguimos dando la brasa con la bici sin saber que finalmente, la insistencia y sobre todo generosidad de un padre, acabaría consiguiendo la bicicleta que ha hecho que, a día de hoy, con 29 años siga igual o más enamorado del ciclismo.

 

La experiencia de Ernest tiene un trasfondo similar.  

Era verano de 2004, en la Cerdaña (Pirineos), donde toda la familia solía (y suele) reunirse para vernos y compartir actividades de montaña. 

En esta ocasión, nos habíamos reunido mi tío, mi primo, mi padre y yo, para rodar por pistas y algún que otro sendero con nuestras mountain bikes. 

Recuerdo perfectamente la ilusión que sentí porque me incluyeran en los planes de los “mayores”.  La bici, en ese momento era lo de menos. Heredada justamente del primo que acompañaba.  La excursión fue dura y a pesar de todas mis ganas, la bici no daba para más. Pero no estaba dispuesto a quejarme y que no volvieran a incluirme en los planes con ellos.   

Por suerte mis padres advirtieron durante la cena de ese mismo día, que algo había sucedido y que yo estaba con la cabeza en otro lado.  Y acertaban.  Estuve toda la tarde pensando qué podía hacer para comprarme la bici de mis sueños, la Specialized Rockhopper Sport que había visto en las revistas que mi padre tenía en el salón. 

Y sí, al ser preguntado no pude resistirme.  Les dije a mis padres que ese verano haría lo que fuera para conseguirla, cortar el césped, hacer de canguro a los primos pequeños, la compra… Aun así no pude hacerme con ella ese verano.  

Por suerte esas navidades llegó la tan esperada, la de los pósters en el armario, la dibujada en mis libretas, la Specialized RockHopper. 

18 años más tarde aquí estoy, aquí sigo. Todavía enganchado al MTB, a los senderos y pistas de la Cerdaña y por suerte, de muchos otros lugares donde el mundo de la bici me ha llevado y espero me siga llevando. 

 

Firmado: Julio y Ernest

 

Specialized RockHopper: Una bicicleta mítica adaptada al mountain bike de hoy

La Rockhopper Expert es la culminación de 30 años de redefinición de la relación entre valor y rendimiento.

Comienza con un cuadro de aluminio Premium A1 meticulosamente diseñado, añade una geometría moderna que mantiene un ojo en la eficiencia y el otro en la capacidad de confianza, y tienes la base sólida de nuestra mejor Rockhopper hasta ahora. La Rockhopper cuenta con tubos de aluminio conificado para mantener el peso bajo y la resistencia alta, a la vez que proporciona una mayor holgura, un hábil enrutamiento interno de los cables y compatibilidad con las tijas telescópicas.

Si lo unimos a una lista de piezas que no se detiene (…¿podemos dar un aplauso a la horquilla Judy SoloAir de RockShox y a los frenos de disco hidráulicos MT200 de Shimano, que siempre están a la orden del día?), tenemos una Rockhopper preparada para tubeless y equipada con la transmisión SRAM Eagle 1×12 que está absolutamente lista para volar.

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Mi peor día encima la bicicleta
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